jueves, 10 de julio de 2008

Tango

Chiloe 2008

Viaje a Chiloe 2008!!

En enero de este año me fui con la companía Juan Carlos Copes, de Venado Tuerto, a Chile. En las fotos estoy con Anto y Naila y en la del medio con mi viejo compañero Nelson. Eramos un grupo de 25 entre bailarines, músicos y el profe Gus.

Los paisajes eran hermosos y los chilenos buena onda. Fue un viaje espectacular y una experiencia que quedará marcada en mi memoria. Gracias chicos!

Entre las cosas que hicimos, además de comer mucho pescado, recorrer distintos pueblos de la Isla y conocer mucha gente, estuvimos tomando clases con Maxi y Paloma, los segundos finalistas del Mundial 2007 de tango en Argentina. Ellos son de Santiago de Chile y no sólo son muy buenos bailarines sino también buenas personas. Acá hay un video de ellos para que los miren. El video de arriba es el de los finalistas y el de abajo es el de ellos. Que los disfruten!



Maxi y Paloma




Humanos y no humanos en el Parque España

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El Domingo salí de paseo por el Parque España y trate de observar en aquella pequeña porción verde que forma parte de la ciudad de Rosario, qué objetos habitaban allí, cuáles estaban de paso, y cuales viven ahí aún cuando todos desaparecen. Es frecuente encontrar a este lugar, sobretodo los fines de semana, colmado de personas en movimiento, apropiándose de los objetos que están allí estáticos, y que parecen cobrar vida cuando los sujetos le dan uso.
Al principio me costó poder observarlos, ya que suelen pasar desapercibidos entre medio de la masa. Pero después de recorrer el parque durante un tiempo determinado, empecé a detenerme frente a ellos y a observar el uso que la gente hacía de los mismos. “Los no humanos escapan doblemente a los rigores de objetividad: no son ni objetos conocidos por un sujeto ni objetos manipulados por un amo, y tampoco son ellos mismos amos de nada”. –dice Latour
Por ejemplo un simple tacho de basura es uno de esos objetos fijos cuya función es necesaria sólo cuando la gente habita aquel lugar y tiene que tirar residuos, la yerba que hay que cambiar cuando se toma mate, comida que sobra, etc. Esto me llevó a pensar que aquel tacho, objeto totalmente inanimado, quedaría solo y abandonado y sin uso alguno en esos días fríos de invierno donde la gente prefiere quedarse en casa. Pero aquel tacho sigue ahí, haga frío o calor, llueva o truene, como un “agente humano” esperando ser utilizado en el próximo encuentro con algún humano. Igualmente situados estaban los famosos juegos rojos del Parque España, siempre presente, pero esta vez llenos de chicos jugando parecían tener vida propia.
Según Bruno Latour, “los materialistas plantean que nuestras competencias como sujetos, dependen de lo que tengamos entre las manos”. Se me vinieron a la mente las fotos que les saqué a los niños en el parque, había un nene andando en rollers y una nena en autito. Los chicos se convirtieron, junto con estos objetos- tecnologías, en actores híbridos compuestos, donde sujeto- objeto se unen para formar una nueva proposición, para convertirse en “alguien” distinto. Este ejemplo es claro en los niños que al tener estos juguetes en sus manos, se sienten más grandes y más libres. La nena salía en el autito sin importarle lo que le dijera la mamá, ella desde el momento en que se subió al autito tenía el dominio de la situación.
También fotografié a un cochecito vacío donde se notaba que ahí había algo que faltaba.
“Un objeto sustituye a un actor y crea una simetría entre los creadores ausentes y los usuarios ocasionales. Sin esta transformación seríamos incapaces de comprender como es posible que un enunciador se encuentre ausente, ya que tendemos a pensar que si no está ahí es que no existe”. Ese vacío que espera ser llenado por el sujeto para completar la función de este artefacto.
También observé algunas tecnologías que le permiten al sujeto transportarse en el espacio, además de los patines que ya los mencioné, estaban los vendedores ambulantes en sus bicicletas con su mercadería (churros, pasteles, tortas fritas), y los “pochocleros”, que son la figura prototípica de este sitio y que sin sus “carros” no podrían constituirse como los sujetos-objetos que lo definen en su rol de trabajadores.
Después de todo estamos llenos de tecnologías, objetos, artefactos, actores no humanos, llámeselos como se los llame son tan parte de nuestra vida y por eso es muy difícil separarlos de nuestro hábitat natural, incluso en esos lugares al aire libre donde uno sale el día de descanso semanal a “desconectarse” (qué paradoja) de la urbe, de las tecnologías. Incluso ahí también están, y por más que hagan menos ruido son parte de nuestro lenguaje corporal. No sé hasta donde necesarios, pero nos facilitan la vida.

jueves, 3 de julio de 2008

Desterritorializarse y volver a los mismos lugares, pero distinta, con otra mirada.




Volver a los mismos lugares, para reencontrarme con esa que soy, con esa que fui, con esa que aún sigo buscando. Meterme sin miedo en mi propia historia que me atraviesa y que no dejará de hacerlo mientras permanezca viva. Porque todo aquello que sucedió, ya sucedió, en algún momento, en algún lugar, en algún tiempo… cercano… lejano, depende del punto desde el que lo mire, pero no se borrará jamás, porque esos caminos ya han sido recorridos, y las huellas quedarán marcadas en mí por siempre, como también en esos lugares, en esas personas. Y esos rostros que ya conocí no se desvanecerán jamás y esas personas que se cruzaron en mi ruta ya son parte de mi historia aunque no vuelva a verlas más.
Qué difícil es poder volver allí de otra manera, con otra mirada, sin ser la misma que era pero siéndolo de alguna manera. Que tranquilidad fue encontrarme con aquellos que me conocen, mis amigos, mi familia. Estaba perdida y me volví a encontrar. Que bueno es reconocerse en el encuentro con el otro. Que lindo es poder decir: ¡Esa soy yo!, con lo bueno y con lo malo, con mis mañas, mis caprichos, mis mambos, que satisfacción sentir que me conocen y me quieren así. Encontrarme con la gente que hacía mucho que no veía, me hizo sentir cómoda, saber que estaba con aquellos que me conocían y a pesar de que muchas cosas se había modificado en mí, mi esencia se conservaba y eso bastó para que sea la de siempre, la que era, pero distinta. Es increíble descubrir que aunque el tiempo pase y la vida nos modifique, y los problemas nos erosionen, nuestra esencia perdura, eso que somos y que a veces olvidamos, nuestra identidad.
Alejarme de ese lugar que parecía seguro, es un viaje arriesgado pero lleno de posibilidades, es abrir nuevos caminos, conocer otras rutas, es animarse a lo diferente, a lo desconocido. Pero cuando uno regresa de ese viaje ya no el mismo, algo ya se modificó en nosotros
. Por más que volvamos a encontrarnos con las mismas personas, con los mismos lugares, que siguen estando ahí, nosotros ya nos desterritorializamos, ya partimos a algún lugar muy lejano y al regresar nos sentimos diferentes, nos posicionamos de otra forma ante eso que parecía inmodificable, inamovible. Porque ya arriesgamos la seguridad que nos ataba a todo lo seguro y en el momento en que decidimos hacerlo y sumergirnos a un viaje sin retorno, ya algo pareció haberse desprendido, y ese desprendimiento en un primer momento es doloroso, esa sensación de que algo desaparece y no se sabe si va a volver a aparecer, como si algo adentro nuestro muriera.
Pero después, con el tiempo uno puede ver que es necesario saber desaprenderse de las personas, de los lugares que nos atan, de las estructuras, porque aunque sea doloroso debemos aprender a vivir prescindiendo de lo imprescindible.
Y a veces nos sentimos perdidos, desorientados porque en estos viajes uno no sabe hacia donde se dirige ni cuando va a llegar a un cierto destino si es que lo logra, y esa incertidumbre es angustiante, nunca llega a satisfacernos y a completarnos del todo porque no hay un punto de llegada; y si es que sentimos que arribamos a un lugar más firme, al tiempo nos damos cuenta que era sólo un descanso para volver a partir, para emprender hacia un nuevo trayecto.
Pero al mismo tiempo es una búsqueda sin fin, es la búsqueda de nuestra identidad, de nosotros mismos, esa identidad que se construye a medida que vamos haciendo nuestro propio recorrido, inventando mapas, marcando nuestras propias rutas, ese viaje que no se sabe bien cuando comenzó y tampoco si tiene fin. Son esos encuentros con seres extraños, con los mismos de siempre que también al igual que nosotros van cambiando. Son esas posibilidades infinitas de encuentros con otros seres que quizás nunca se cruzaran por nuestro camino pero esas posibilidades existen.

¿Quienes somos? ¿Quien define eso que nos constituye como seres únicos e irrepetibles? ¿Nosotros mismos?, ¿la mirada de los demás?, ¿el encuentro con los demás? ¿O esa historia que nos atraviesa de una vez y para siempre?, esa que puede cambiar el rumbo de nuestras vidas de un día para el otro, a partir de nuestras decisiones, y gracias a nuestra libertad, aquella que nos permite elegir sobre nuestra propia vida, dentro de las posibilidades que el mundo nos ofrece, ese que nos toca vivir cada día, pero siempre respetando los derechos de los demás. Esa libertad que yo me pregunto, ¿será realmente un regalo o estamos condenados a ella para siempre?
¿Qué buscamos?, ¿hacia donde vamos? Quizás nunca lo sabremos, pero eso no nos debe llenar de frustración ni de angustia, sino de motivación para seguir buscando, sin saber cuál es la meta, pero sin detenernos, sin dejar de caminar hacia ella. De esa forma cada día tiene más sentido, vivir el presente nos constituye hoy como sujetos, sin olvidarnos de lo que fuimos y sin dejar de soñar con aquello que queremos ser.

lunes, 21 de abril de 2008

Así soy yo!


Hola a todos! soy Romina Gáperi, tengo 22 y soy de Venado Tuerto. Además de estudiar comunicación también estudio Letras en Rosario. Durante la carrera las materias que más me gustaron fueron los lenguajes 1, 2 y 3 y además epistemología. Pero también me gustaron mucho los talleres de producción propia como audiovisual y producción radiofónica donde uno puede crear y trabajar en grupo.
Otras actividades que son teatro y danzas, en algún punto yo creo que se conectan con la carrera ya que se trata de una forma de comunicación, a través del arte.
Me gusta mucho estar con mis amigas, y disfrutar de los días de sol tomando mate en el parque o haciendo algo al aire libre.
Con las tecnologías me llevo bien hasta ahí, digamos que las uso sólo cuando las necesito, y eso hace que aprenda a usarlas sólo cuando tengo que hacerlo no porque disfrute demasiado de ellas, ya que reniego mucho, no es algo que me sea muy fácil de usar. Igualmente creo que para un comunicador social las tecnologías son muy importantes y necesarias, son una herramienta de trabajo diario. A lo largo de la carrera logré hacer mcuhos trabajos con programas que antes ni conocía, pero siemrpe con la ayuda de mis compañeros que siempre hay alguno que le gusta más o que tiene más facilidad. Pero si tuviera que volver a hacer todo lo que hice sola, me llevaría el doble de tiempo y no sé si lo lograría. Tengo una buena relación con la pc y la uso bastante, pero creo que podría explotar más todos los usos que me ofrece y de esta forma me facilitaría muchas tareas.